Sin duda ninguna, las tres de la madrugada fue una buena hora para que mi vecino se muriera, esa hora parecía escogida por él como…
Sin duda ninguna, las tres de la madrugada fue una buena hora para que mi vecino se muriera, esa hora parecía escogida por él como…
Ni el padre Soto que llegaba a la iglesia todos los jueves a las cuatro y media de la madrugada para el rezo de la…